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sábado, 10 de noviembre de 2012

Crisis? What crisis?

Hoy voy a comentar varias noticias relativas a la pertinaz crisis que azota Europa. He tomado prestado el título de un disco de Supertramp de hace ya unos años, porque me ha parecido apropiado para algunas de las noticias de las que voy a hablar. En ellas aparece gente para la que la crisis actual es algo totalmente ajeno.

La primera de ellas es esta (enlace aquí). Se llama: "Las empresas del negocio del lujo eluden la crisis". El artículo no es muy extenso, y simplemente relata cómo varias de las compañías europeas dedicadas a este segmento (el grupo suizo Richemont, y el francés LVMH) aumentan sus ingresos de forma considerable. El artículo menciona que, en contraste, las grandes corporaciones automovilísticas, de telecomunicaciones y de energía afrontan caídas en sus beneficios, o incluso pérdidas.

En el caso de alguna de las empresas que estas grandes corporaciones poseen -el grupo suizo es el propietario de Cartier, y el francés, de Hermès o Dior-, se indica que el incremento en las ventas se atribuye a las compras por parte de clientes asiáticos. Un mercado en crecimiento, sin duda.

La segunda noticia (enlace aquí) se titula: "La guerra de egos creativos sacude el sector del lujo". Relacionada con la anterior, en el sentido de que el director artístico de la firma Balenciaga en los últimos quince años, se marcharía al grupo LVMH a dirigir su propia marca de ropa. De este modo, el grupo LVMH asestaría un golpe al grupo PPR, propietario de Balenciaga, Yves Saint Laurent y Gucci, entre otros.

La tercera noticia, muy divulgada en los últimos meses, es la solicitud de la co-nacionalidad a Bélgica del dueño del grupo LVMH, el francés Bernard Arnault. He escogido este enlace, del Daily Telegraph inglés (ver noticia) porque incluye alguna información interesante adicional a la que he visto en otras noticias; al parecer, el señor Arnault, cuarto hombre más rico del mundo, no es la primera vez que abandona su país. El artículo indica que en 1981, cuando Francois Miterrand alcanzó el poder en Francia, Arnault se marchó a vivir a los Estados Unidos, volviendo posteriormente. En cualquier caso, el multimillonario asegura que seguirá pagando impuestos en Francia, y que la solicitud de nacionalidad responde a intereses empresariales, ya que el ser ciudadano belga le facilitaría realizar inversiones en ese país.

El presidente de la comisión encargada de la concesión de las nacionalidades, ha indicado que la solicitud del señor Arnault recibirá el mismo tratamiento que las más de cuarenta mil solicitudes recibidas. Aquí tengo que discrepar, estoy convencido que no recibirá el mismo tratamiento una solicitud de alguien que apenas tenga ingresos fijos, y que haya pasado por diversos trabajos de hostelería, construcción y apenas gane para pagar un alquiler y subsistir, que la solicitud del multimillonario vecino. De donde se deduce que la crisis no es igual para todos.

Los círculos de poder, de los que hablo en mi libro Las aristas borrosas del éxito, forman una élite que se realimenta de diversas formas, asegurando su supervivencia y posteriormente su crecimiento mediante la realización de favores de todo tipo, más allá de su valor puramente económico. La pertenencia a estos círculos no garantiza en un cien por cien que todo vaya a salir siempre bien, ya que siempre hay decisiones empresariales arriesgadas, que pueden tener mal resultado. Sin embargo, es aquí cuando entra en juego la red social que han creado estas élites. Todos hemos oído en infinidad de ocasiones la historia del empresario que se ha hecho rico y también se ha arruinado en varias ocasiones. Pues bien, no se trata de que esta gente tenga poderes especiales para volver a levantar un imperio cuando se han arruinado. Simplemente, recurren a los otros miembros de su red social, muchos de los cuales han recibido favores de quien ahora ha caído en desgracia, y reclama la devolución de alguno de ellos. Y así pueden volver a empezar.

El hombre que está detrás de las tres noticias es para mí un claro ejemplo de persona perfectamente introducida en esta red social de la élite que mueve en la sombra los hilos de gran parte del mundo que conocemos. Alguien que está por encima del bien y del mal; al menos, para las personas de a pie, la impresión que queda es que, independientemente de las circunstancias, crisis económica o bonanza, estas personas siempre se encuentran arriba del todo.